
¿Qué és la contaminación lumínica ?
llamamos
contaminación lumínica a la brillantez del cielo nocturno
producida por la difusión de la luz artificial.
Esta
brillantez es debida a la mala calidad y orientación de la iluminación
exterior, tanto pública como privada. Es luz que no se aprobecha
para iluminar el suelo, las calles y allá donde hacemos vida pues la enviamos
por encima del horizonte y a las nubes.
Como
resultado, la oscuridad natural de la noche se reduce y desaparece
progresivamente la luz de las estrellas y otros astros.
Las nieblas y el cielo nublado potencian el efecto
hasta el extremo de crear una capa de color gris o naranja que adopta la
forma de una nube luminosa encima de las ciudades. El exceso de partículas en
suspensión augmenta la dispersión de la luz, de manera que, mientras más
contaminado esta el aire de la ciudad, más intenso es el fenómeno. Si la luz
dispersada proviene de luminarias con un amplio espectro de emisión, el efecto
es mucho peor porque las radiaciones luminosas de los astros que tengan
idéntica longitud de onda ya no pueden ser captados por aparatos de observación
y alteran de forma significativa el equilibrio presa-depredador de los animales
de vida nocturna.
¿Por qué te afecta ?
La contaminación lumínica tiene muchas más
repercusiones de las que se aprecian a simple vista. Podemos agrupar los
efectos en 3 grandes grupos:
Económico
Ecológico
Social
Si no lo haces por ti, hazlo
por tus hijos.
Soluciones
La tecnología nos ofrece, hoy, muchas y económicas soluciones para iluminar más y mejor evitando la
Contaminación Lumínica y sus efectos.
Conviene,
en general, evitar el criterio que "quanta más luz mejor", ya que
esto no implica ni mayor seguridad ni mayor visibilidad.
A
nivel colectivo, las iniciativas dependen de la voluntad de las distintas
administraciones que tienen competencias en el área energética: central,
autonómica y local. Conviene regular la
contaminación lumínica dentro del marco general de una ley de protección de la
atmósfera de ámbito estatal o bien autonómico, y también empezar políticas de soporte y fomento de las energías alternativas.
No
resulta senzillo conseguir avances, pero es posible.
En Cataluña, a consecuencia de las
gestiones realizadas desde el año 1995, cuando se inició la campaña de defensa
de “el cielo oscuro”, el Parlament
aprobó una proposición no de ley, en la cual el gobierno se compromete a no
subvencionar ningún proyecto de iluminación pública que no contemple el uso de
lámparas eficientes y luminarias bien apantalladas, salvo en casos concretos donde sea aconsejable otro
tipo de iluminación.
Finalmente,
si en el futuro se dilucida su validez jurídica, será necesario que los
Ayuntamientos que dispongan de Ordenanzas de Medio Ambiente, incluyan este
concepto. Y todos, sin excepción, tendriamos que aprobar reglamentos de control de las
futuras instalaciones y diseñar planes
de remodelación de las actuales bajo el principio que las inversiones en remodelaje se amortizen con el
ahorro en el consumo. El ejemplo de Figueres, donde esto se ha hecho, es
indiscutible: sin aplicar la totalidad de las modificaciones posibles, se
consigue un ahorro de un 25% en la factura eléctrica, con una inversión que se
amortiza en menos de dos años. Convedría también
acompañar los cambios con una campaña de
información ciudadana de un cariz
especialmente didáctico y
sensibilizador. Al final no se
pretende otra cosa que ceder a las
generaciones futuras un medio ambiente más limpio y un cielo más puro.
Las soluciones están al alcance
de la mano. Sólo falta la voluntad de aplicarlas.
Iluminar bién es muy fácil
Iluminar bién es muy fácil. Hay que enviar la luz
allí donde la necesitamos y utilizar lámparas de bajo consumo y sin componentes
tóxicos.
Orientación
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Hay que iluminar siempre de arriba hacia abajo. En caso que esto no sea
posible, hay que orientar los focos para
evitar que estos envien luz por encima del objeto o edificio a iluminar. |
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Orientar los focos per debajo de la horizontalidad y apantallarlos. Hay
que evitar deslumbrar a los conductores y a los
viandantes. |
Lámparas
Ejemplos
de mala iluminación:

dificilmente
equivale al 15% del total de la luz
radiada. El restante 85% es simplemente energía que se paga, contamina y no se aprobecha (malgasto energético).

Para
más información podéis consultar las directivas de “The
Institution of Lighting Engineers” del Reino
Unido. Los gráficos de esta sección provienen de la “British
Astronomical Association
- Campaign for Dak Skies”.
¿Qué proponemos ?
Una mejor iluminación, más racional y menos
malgastadora que respete a los ciudadanos y
al Medio.

Esquema de recomendaciones proporcionado por la Oficina Técnica del Instituto de
Astrofísica de Canarias
La
única manera de controlar la contaminación lumínica es reducir la cantidad de
luz que enviamos al cielo, reducir el consumo, utilizar lámparas
monocromáticas de sodio a baja presión y no iluminar allí dónde no es
necesario. Hemos de respetar
el ecosistema nocturno.